Investigación y proceso
La Evolución de Cupido y Eros
Un análisis exhaustivo de la evolución iconográfica de Eros/Cupido, contextualizando la serie "CUPIDO" de Arjan Spannenburg dentro del canon del arte occidental. La serie tenderá técnicas de claroscuro del siglo XVII y el realismo académico del siglo XIX con la fotografía digital contemporánea. Los temas clave incluyen la transición de "putto" a "Eros adolescente", la profundidad psicológica del mito de Cupido y Psique, y un diálogo estilístico con maestros como Rubens, Bronzino y Caravaggio. Ideal para investigadores, curadores y coleccionistas interesados en la intersección de la mitología clásica y el retrato de arte fino moderno.

Una búsqueda artística de Arjan Spannenburg
Deseo, lujuria y atracción, emociones que hemos atribuido a Cupido, el Dios del Amor, durante siglos. Para muchos, su nombre (o su homólogo griego, Eros) evoca la imagen de un bebé alado disparando flechas al azar, un símbolo inocente para las tarjetas de San Valentín.
Sin embargo, la historia del arte narra una historia mucho más compleja. Eros no siempre fue unputto(bebé). En sus orígenes, fue un hombre, una entidad que trajo tanto caos como orden, temido y adorado. ¿Cómo transicionó de un joven poderoso a un niño travieso? ¿Y qué revela esta transición sobre nuestra percepción cambiante del amor?
Para entender esto, debemos regresar al mito que selló su destino: el amor de Cupido y Psique.
Un amor en la oscuridad: El mito de Eros y Psique
La narrativa más definitoria para Eros es su trágico y heroico amor por Psique. Comienza con una belleza tan impresionante que Psique, hija de un rey, era temida más que cortejada. Un oráculo decretó que estaba destinada a un monstruo. Sin embargo, fue transportada por el viento del oeste a un palacio de belleza imposible.
Eros la visitaba solo al amparo de la noche, marchándose antes del alba. Su razón era profunda: deseaba ser amado como un igual, no adorado como un dios.
La Tentación de la Luz
Impulsada por la sospecha, Psique acabó encendiendo una lámpara para ver el rostro de su amado. En lugar de un monstruo, encontró al ser más bello imaginable. En su asombro, una gota de aceite caliente cayó de su lámpara sobre su hombro. Eros despertó y huyó, pronunciando la amarga verdad:El amor no puede morar donde vive la sospecha.
La Evolución de la Forma: De Joven a Putto
La forma en que se representa a Eros a menudo revela el tipo de amor que un artista pretende transmitir: juguetón y fugaz, o abrumador y sexual. En la antigüedad griega, era un "joven esbelto". Solo más tarde, influenciado por textos satíricos, evolucionó hasta convertirse en el Cupido regordete del Renacimiento.
Ceguera y erotismo en el Renacimiento
A veces la forma se utiliza para transmitir un mensaje moral. En la obra de Sandro BotticelliPrimavera, Cupido aparece como un niño vendado, simbolizando la aleatoriedad y la "ceguera" del enamoramiento.
En marcado contraste, Agnolo Bronzino presenta una interpretación mucho más provocativa. En su alegoría, Cupido es un adolescente erótico. Aquí, la desnudez no se trata de inocencia; es una referencia directa a la fisicalidad, la fertilidad y la seducción.
El Realismo de Caravaggio: El amor como carne y sangre
Caravaggio rechazó célebremente el camino seguro y pulido. EnAmor Vincet Omnia(Love Conquers All), pintó a Eros como un chico callejero real con alas. Es desafiante, risueño y humano, poseyendo una realidad desordenada en lugar de una perfección de mármol.
Esta representación terrenal y caprichosa sugiere que el amor no es un ideal elevado y distante, sino algo confrontacional y cercano. La misma energía cruda se encuentra en esculturas neoclásicas posteriores, que buscaban equilibrar la gracia divina con la forma atlética de un joven en maduración.
Incluso en el siglo XIX, artistas como William Bouguereau continuaron jugando con esta forma adolescente, capturando una sensación de melancolía y transición que tiende el puente entre lo divino y lo humano.
Una Interpretación Moderna: La Serie CUPIDO de Arjan Spannenburg
Este viaje histórico-artístico nos lleva al presente. En mi fotografía, siento una fuerte afinidad con Caravaggio y la visión clásica griega. ¿Por qué reducir al Dios del Amor a un querubín decorativo cuando el amor mismo es tan complejo, crudo y maduro?
Con mi serie CUPIDO, me aparto de la tradición de laputtiy regresar a la adolescencia. Esta es la fase de transformación: el paso de niño a hombre, reflejo del Eros original.
Un diálogo con los maestros
Donde la mayor parte de mi obra explora la abstracción del blanco y negro, elegí conscientemente el color para esta serie. Es una oda a la pintura clásica. Los cálidos tonos de piel y el rubio cabello de la modelo contrastan con profundos fondos verde petróleo, un guiño a las noches en que Eros y Psique se conocieron.En mi serie, los símbolos tradicionales, las alas y las flechas, están presentes, pero la postura transmite el peso de la responsabilidad y el amanecer de la autoconciencia.
En obras comoCiegoyLa Búsqueda, investigo el lado oscuro del mito. Aquí, Cupido no es solo el cazador, sino también la presa de sus propias emociones.
La vulnerabilidad del dios
La paradoja de la serie CUPID reside en retratar al Dios del Amor como vulnerable e incierto. Situada en entornos oscuros y boscosos, la figura navega por la oscuridad mientras porta las herramientas de su poder.
Para mí, el amor no es un bebé. Es una transición, una carga poderosa, humana y a menudo pesada para el corazón. A través de esta serie, invito a coleccionistas y curadores a mirar más allá del cliché de San Valentín y ver el Eros que ha perseguido la historia del arte durante milenios: el hermoso, peligroso y profundamente humano dios de nuestros deseos.
¿Está interesado en añadir una obra de la serie CUPIDO a su colección?








